Vídeo: Perro de Japón que sonríe toda
una sensación en la red.
Avistado y grabado un pez serpiente de
17 metros.
En la ciudad de Okoyama, Japón,
habita uno de los canes más famosos
de la actualidad, quien adquirió
notoriedad por la curiosa forma que
tiene de recibir a su amo, ya que
más allá de mover la cola como todo
perro para externar su felicidad por
verlo, decide sonreírle para
expresar su gusto y cariño.
La curiosa
imagen del can se ha convertido en
cuestión
de días en todo un éxito de la red,
a tal grado que ha logrado acumular
más de 800 mil visitas en el canal
de videos You Tube.
Sitio que
incluso se ha convertido en un
auténtico foro de debate, ya que
algunos usuarios aseguran que el
gesto que esboza el can nipón es una
viva muestra del temor que siente al
ver a su amo aproximarse, sin
embargo hay otros que señalan que en
realidad sonríe y que además no es
el único capaz de hacerlo.
A continuación
se presenta el video que está siendo
toda una sensación en Japón y en
Internet:
Si se quisiera extenderlo en toda su
longitud, sería necesario subir hasta el
sexto o séptimo piso de un edificio. Así
de “alto” es el “pez serpiente”, grabado
por las cámaras de un submarino no
tripulado durante una
investigación realizada por científicos
de la Universidad Estatal de Louisiana
en el Golfo de México, una de las zonas
en el mundo más batidas para la
exploración de petróleo.
El pez serpiente,
cuyo nombre científico es Regalecus
Glesne, se mostró a la cámara a unos
1.500 metros de profundidad y fue
seguido por unos cinco minutos antes de
que desapareciera de nuevo en el abismo.
Sobre la base de las distintas
grabaciones realizadas en diferentes
lugares de su cuerpo se pudo establecer
que su longitud alcanza los 17 metros.
Hasta ahora se suponía que dicho pez
pudiera alcanzar una longitud máxima de
unos 10-11 metros, dado que los
ejemplares pescados superan, sólo
excepcionalmente, los 7-8 metros.
La singularidad
del hallazgo fue testimoniado por Mark
Benfield, que teledirigía el submarino:
“Al principio dimos poca importancia a
lo que la cámara estaba grabando, ya que
parecía estar ante uno de los muchos
tubos que se utilizan para la
perforación petrolífera, pero cuando
enfocamos la cámara nos dimos cuenta de
lo que estábamos observando.
El pez que estaba
en el fondo se puso en movimiento y fue
seguida de inmediato por la cámara. La
grabación parece ser la primera de un
espécimen vivo que nada a esa
profundidad. El animal se mueve
ondulando su columna vertebral, dándose
a sí mismo el impulso necesario para
alcanzar una velocidad considerable.